Crisis Ambiental
El cambio climático y el daño al ecosistema es un problema importante y global de la salud mundial y estamos inmersos en una crisis ambiental. Las enfermeras/os son claves en el cuidado de las personas, familias, comunidad, en la promoción, prevención de ambientes saludables y en la formación de futuros profesionales con una clara visión de cuidado ecosistémico.
| La crisis ambiental para Leff, 2018, es la crisis de nuestro tiempo. El riesgo ecológico cuestiona al conocimiento del mundo. Esta crisis se nos presenta como un límite en lo real que resignifica y reorienta el curso de la historia: límite del crecimiento económico y poblacional; límite de los desequilibrios ecológicos y de las capacidades de sustentación de la vida; límite de la pobreza y la desigualdad social. Pero también crisis del pensamiento occidental: de la “determinación metafísica” que, al pensar el ser como ente, abrió la vía a la racionalidad científica e instrumental que produjo la modernidad como un orden cosificado y fragmentado, como formas de dominio y control sobre el mundo. La crisis ambiental señala Leff, problematiza al pensamiento metafísico y la racionalidad científica, abriendo nuevas vías de transformación del conocimiento a través del diálogo e hibridación de saberes. En el saber ambiental fluye la savia epistémica que reconstituye las formas del ser y del pensar para aprehender la complejidad ambiental. El significado de una racionalidad ambiental que integre los potenciales de la naturaleza, los valores humanos y las identidades culturales en prácticas productivas sustentables, incluye las interrelaciones complejas de procesos ideológicos y materiales diferenciados. Los fundamentos epistemológicos y ontológicos del saber ambiental adquieren así sentido para concebir una estrategia capaz de construir un nuevo orden social. | ![]() |
En este contexto de crisis ambiental, el COVID-19 trae evidencia de que es necesario pensar en colectivo, buscando alternativas comunes, si las personas quieren garantizar la vida en el planeta. Sin embargo, ya sea a través del horizonte epistemológico o del horizonte económico, al buscar alternativas para América Latina y el Caribe emergen desde perspectivas colonialistas. Por lo general, surgen de lugares que se consideran apropiándose de destinos comunes. En este sesgo, los humanos nacen dependientes, ya sea de una economía o de conceptos de conocimiento que refuerzan este modelo. Se trata entonces de proponer, desde la diversidad del mundo, un pluralismo epistemológico que reconozca la existencia de múltiples visiones que contribuyan a ampliar los horizontes de la mundanalidad, de las experiencias y prácticas sociales y políticas alternativas. No hay duda sobre la importancia y el valor de la intervención científica en los últimos dos siglos, especialmente a través de la productividad tecnológica, incluso teniendo en cuenta los problemas creados para los que la ciencia moderna no tiene solución. Sin embargo, este monopolio de la ciencia no puede encubrir e impedir que reconozcamos que existen otras formas de conocimiento y otros modos de intervención en lo real a los que la ciencia nada ha aportado. Este es el caso, por ejemplo, de la preservación de la biodiversidad, que sólo es posible a través de saberes campesinos e indígenas y que, paradójicamente, se ven amenazados por la creciente intervención de la ciencia moderna. (Pereira V., Silva M., 2020)
Referencias
Leff Enrique, 2018. Pensar en la complejidad ambiental.
https://www.researchgate.net/publication/328653293_PENSAR_LA_COMPLEJIDAD_AMBIENTAL p1.
Pereira, V. A., & Silva, M. P. da. (2020). Por uma ética ambiental para a América Latina e Caribe pós-covid-19. Revista Brasileira De Educação Ambiental (RevBEA), 15(4), 549–567. https://doi.org/10.34024/revbea.2020.v15.10672





