El conocimiento personal se define como el proceso de descubrimiento de uno mismo y los demás a través de la reflexión; síntesis de percepciones y conexiones con lo que es conocido. El saber personal es la base de la expresión de lo auténtico y lo genuino en uno mismo como ser humano lo cual es esencial para una relación sanadora (Chinn y Kramer, 2014). El saber personal es un proceso de autoexploración. Este saber proviene de uno mismo en un proceso de interacción personal con otras personas durante toda la vida. Está basado en la experiencia personal de los significados que atribuyen a los fenómenos las personas en interacción con el entorno. En este sentido (Carper, 1978) declaraba: “… El conocimiento personal es un proceso simbólico de relación con otros seres humanos”. Esta relación es recíproca y real.
La integridad personal, la honestidad, el entusiasmo, la versatilidad, lo imaginativo y la diversidad emocional son importantes características en el saber personal. La práctica de enfermería requiere de estas características para permitir validar los sentimientos y examinar recíprocamente las emociones de las personas mediante el diálogo abierto y sincero. Carper concebía el saber personal como el “uso terapéutico de uno mismo”. Este “uso terapéutico” está basado en la interrelación personal, partiendo del reconocimiento como ser humano de uno mismo para reconocer al otro (Carper, 1978). El saber personal está íntimamente relacionado con la espiritualidad. La espiritualidad es concebida como un conjunto de valores, actitudes y esperanzas relacionadas a lo trascendente que rige y guía la vida de las personas.
Para Watson la relación transpersonal es esencial en el proceso de cuidado y sanación; requiere de amor, compasión, sentido de comunidad y conciencia de si mismo y de los otros.
Dar afecto (caring by giving): Requiere estar presente e involucrado en la relación con los demás.
Es el proceso de desarrollo personal de uno mismo y los demás, afirmando los propósitos y valores de cada vida (Chinn y Kramer, 2014).
Empoderamiento (empowerment): Es el sentido de desarrollo de la responsabilidad personal por la salud y la del contexto, la cual prospera para cada una de las personas. Es la conexión o el lazo personal que nos incrementa la habilidad de influenciar en nuestras propias expectativas de salud. Cuando una persona se relaciona completamente con otra persona, ambas se empoderan y un amor incondicional ocurre (Chinn y Kramer, 2014).
Conociendo el valor de la vida: Proviene de un reto mutuo para encontrar el significado de la vida. En una relación sanadora, cuestionamientos sobre el significado de la vida y la muerte se realizan invitando a una exploración abierta para lo que es posible en determinado espacio y tiempo (Chinn y Kramer, 2014)
Sentido de comunidad: Es el más importante, ya que alude a una práctica sanadora holística. Es la comunidad del cuidado la que provee el contexto para el desarrollo de las interrelaciones personales (Chinn y Kramer, 2014).
Las formas de expresión del conocimiento de este patrón son mediante las autobiografías, historias, diarios personales y meditación. La forma de expresión en la práctica es mediante el “uso terapéutico de uno mismo” (yo auténtico, en expresión no discursiva y de historias autobiográficas). Las preguntas que guían este tipo de saber son: ¿Quién soy?, ¿Cómo soy yo?, ¿Cómo llego a saber quién soy? ¿Conozco lo que hago? ¿Hago lo que conozco?
Este patrón es la piedra angular en la cual se basa la práctica holística, se hace posible en la totalidad de uno mismo y los demás en un contexto de experiencia relacional, que es una experiencia mutua, reflexiva y significativa con uno y con los demás.
La validación y autentificación del saber personal, se realiza mediante la respuesta y reflexión de:
- El yo que es percibido como único por otros
- Compartir experiencias con amigos
- Compartir autobiografías
- Los significados desde las experiencias interactivas o interpersonales
- Compartir Historias personales