Paradójicamente, en la situación de hospitalización y/o enfermedad, la persona se enfrenta a una separación de su familia, perdiendo la autonomía e incrementando su dependencia de la atención dada por el equipo de salud, los pacientes necesitan un trato humano, donde exista una buena comunicación, se respetó su dignidad, y el cuidado este centrado en la persona, con profesionales que estén alfabetizados en cuidado humano. Sin embargo, en el sistema de salud el personal sanitario vive estrés, rutina, sobrecarga laboral, enfrentamiento a la ansiedad, el dolor, el sufrimiento y la muerte, lo que lo lleva a vivir procesos de atención centrada en la eficiencia, con despersonalización y deshumanización en su contacto con la persona y la familia. Zirak, M. (2017), Playa Et al (2005) han evidenciado la deshumanización de distintas formas en las experiencias de cuidado, así mismo como los efectos positivos del cuidado de humanizado.
La reforma de salud, la ley de derechos y deberes, las normativas de buen trato a nivel nacional e internacional, siendo relevante en términos del derecho a la salud, estas iniciativas existen, pero no son parte de la formación de profesionales de salud, falta en los programas una perspectiva de cuidado humanos, que aborde filosóficamente y desde la teoría, la humanización en la práctica. El modelo de salud integral en Chile se basa en un enfoque psicosocial, donde el centro es la persona, su entorno y las determinantes sociales que influyen en su salud. Esto requiere nuevas formas de aproximación al cuidado del personal de salud.
Una revisión sistemática realiza por Romero et al 2019, de 11 artículos sobre las conductas de cuidado humano en enfermeras, identificó un énfasis en el cuidado de carácter técnico o instrumental, percibido por los pacientes. Esta revisión da cuenta de los hallazgos de investigaciones previas sobre la naturaleza del cuidado que se transmite y recibe en la práctica clínica, donde las características de las enfermeras, el entorno de trabajo y la inteligencia emocional influyen en la práctica del cuidado con sello humano. Observamos entonces un vacío en la formación de los estudiantes que hace que predominen los aspectos instrumentales por sobre un cuidado con sentido humano, por lo que es necesario garantizar que las futuras enfermeras se gradúen con competencias para satisfacer las necesidades holísticas de una sociedad multicultural, no solamente teniendo habilidades instrumentales, esto permite identificar el vacío existente en la formación, por lo que se requiere formación de actitudes afectivas que incluyen respeto, amabilidad, sensibilidad y paciencia. Cabe destacar que este estudio minimizó el sesgo de selección realizando una búsqueda con términos especificos, sin embargo, uso solo la búsqueda respecto a un instrumento de medición de conductas de cuidado humano, de tipo cuantitativo, pudiéndose incorporar matices a la interpretación al usar además una mirada cualitativa, como plantea este estudio.
Otra revisión sistemática conducida por Tehranineshat B, 2019, acerca del cuidado compasivo en el sistema sanitario de 46 estudios, la mayoría de enfoque cualitativo concluye que, si bien la atención humanizada compasiva es reconocida como un elemento principal para mejorar la calidad de los servicios de salud, su estudio aun es restrictivo. Es necesaria la formación, pero existe una brecha entre la teoría y la practica el entorno clínico y lo valores organizacionales son factores que facilitan o dificultan el llenar esta práctica, por lo que consideran que es necesario tomar medidas para promover la cultura organizacional. Este estudio también permite observar una laguna en términos del tipo de investigación observándose la mayoría de ella con enfoques cualitativos y sólo tres cuantitativos, lo que abre un espacio a la incorporación de diseños mixtos. Una de las limitaciones de esta revisión sistemática fue la falta de estudios realizados en otros países y no en la región de los autores. En el presente estudio se ha observado escasas investigaciones del tema en América latina, esta investigación aporta al llenar este vacío.
Por otra parte, un estudio de Carvacho, 2021, evidencia que el confinamiento por COVID-19 tuvo un alto impacto en la salud mental de las estudiantes, mostrando valores más altos en puntuaciones medias de depresión que estudios de años previos, concluyendo que mujeres y estudiantes de primer año parecen ser grupos de alto riesgo de desarrollar síntomas depresivos. Esto hace necesario entonces alfabetización en cuidado humano que parte por la consciencia plena de las propias necesidades de cuidado para cuidar a otros.
Lo anterior, da cuenta que los educadores de enfermería deben garantizar que los futuros graduados en enfermería posean altos niveles de competencia en el cuidado humanizado para promover la mejor atención en la práctica. Organizaciones de salud, instituciones de educación en enfermería y de la profesión de enfermería debe ser congruente con las prioridades de cuidados de enfermería. El futuro de la seguridad y la compasión. La atención al paciente depende de esta congruencia. (Bagnall, L. A., Taliaferro D., Underdahl, L (2018).
Es una necesidad la formación en cuidado humano de las enfermeras/os y profesionales de salud: …demostrar, comunicar y enseñar a cuidar son componentes esperados de la práctica de enfermería, independientemente del entorno. "Cuidar" es cuando uno se conecta y abraza el espíritu del otro a través de una atención auténtica y plena en el aquí y ahora, y transmite una preocupación por la vida interior y el significado personal de otro. Dentro de la profesión de enfermería y otras profesiones de cuidado, existe una ética atemporal de cuidado y un honor de la centralidad de las relaciones de cuidado y curación. (Sitzman y Watson 2017, p4)
Existe una amplia corriente de pensamiento que asocia el desarrollo de la tecnología con la deshumanización. Desde este enfoque en general se sostiene que la tecnología tiene el efecto de entorpecer las relaciones humanas aislando y alienando a las personas. Una afirmación frecuente es que junto al desarrollo de la técnica se ha ido produciendo un proceso de deshumanización, sin embargo, no podemos culpar a la tecnología de esto.
José Carlos, Bermejo, 2014, señala que la lamentación por la deshumanización y el deseo de humanizar es un fenómeno universal de la asistencia sanitaria. Ciertamente humanizar no es una tarea que tenga que ver exclusivamente con el mundo de la salud. Afecta a la cultura, a la política, a la educación, a la economía. En realidad, afecta a todos los ámbitos en los que el ser humano se realiza y despliega su ser.
Muchas veces se observa en los servicios de salud que los cuidados son entregados con frialdad en la interacción, con descuidado de la dimensión emotiva y de valores y el personal presenta sentimientos de impotencia, que terminan por despersonalizan los que hacen a diario. Esto solo puede cambiar si cada uno de los profesionales de salud cambia sus prácticas por intervenciones con sentido humano.
Por lo anterior, es absolutamente necesaria la presencia de profesionales que tengan un fuerte sentido humano y una conciencia plena de la ciencia del cuidado. Es un imperativo ético considerar a la persona en su globalidad, y promover la práctica de una intervención holística, global e integral desde las personas. Se requiere, por lo tanto, formar profesionales que se conviertan en agentes de humanización de la atención sanitaria.
Los cambios biodemográficos, el envejecimiento de la población, la cronicidad de los pacientes, la falta de profesionales de salud en general y especialmente de enfermería, así como el desarrollo tecnológico en la atención sanitaria, la crisis paradigmática producida por un paradigma positivista y el modelo biomédico, que a pesar de producir grandes aportes en la visión curativa de la enfermedad, ha motivado una fragmentación de la atención de salud, observándose una deshumanización del cuidado. La fragmentación y deshumanización con lleva la presencia de inequidades, que aún perduran en os servicios de salud que se entregan a la población, por falta de acceso, calidad de los servicios de salud y alto costo de los tratamientos de la enfermedad.
Un estudio realizado por Caballero, Hernández, Reyes, 2015. En que se midió el grado de satisfacción de pacientes de un Hospital Público de Santiago, dio cuenta de que los pacientes perciben que no todas las enfermeras/os tienen interés por escucharlos y compartir con ellos experiencias, sentimientos y emociones. Por otro lado, Playa et al. 2005, evidenció que pacientes que percibieron un trato digno, reportaban niveles más altos de satisfacción, consideraban mejor la calidad del cuidado, y lograban mayor adherencia al tratamiento. Así mismo, Stewart D., Burton E., White, J., 2018, pp38, señalan que existe evidencia sobre lo que los pacientes consideran buenos cuidados, detallando la necesidad de buena información y comunicación, participación en las decisiones, apoyo emocional y empatía, continuidad y coordinación de los cuidados.
En consecuencia, con lo anterior, en la actualidad, la humanizar el cuidado es un elemento básico del quehacer profesional de enfermería. Sin embargo, es posible advertir, en la práctica, este elemento es relegado a un segundo plano por distintos factores, por ejemplo, la gestión del establecimiento hasta factores personales del profesional de la salud. (Cruz C. 2020).
Referencias
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International Journal for Human Caring, Volume 22, Number 3. International Association for Human Caring. http:// dx. doi. org/
10. 20467/ 1091- 5710. 22. 3. 126.
Bermejo-Higuera JC. (2014). Humanizar la asistencia sanitaria: aproximación al concepto. Editorial Desclee, pp. 16.
Caballero E. Núñez A. Hernández A. Reyes C. (2015) Modelo de Gestión de Cuidado HSJ. Santiago de Chile, 2015
Carvacho, Raffaela, Morán-Kneer, Javier, Miranda-Castillo, Claudia, Fernández-Fernández, Virginia, Mora, Beatriz, Moya,+
Yasnni, Pinilla, Víctor, Toro, Ignacio, & Valdivia, Constanza. (2021). Efectos del confinamiento por COVID-19 en la salud mental de estudiantes de educación superior en Chile. Revista médica de Chile, 149(3), 339-347. https://dx.doi.org/10.4067/s0034- 98872021000300339
Cruz Riveros, C. (2020) La naturaleza del cuidado humanizado. Rev. Enfermeria: Cuidados Humanizados 9(1): 21-32. Doi:
https://doi.org/10.22235/ech.v9i1.2146.
Playa MC, Sugarman J, Johnson RL, Arbeláez JJ, Duggan PS, Cooper LA. (2005) ¿Los pacientes tratados con dignidad informe
de una mayor satisfacción, la adherencia y la recepción de la atención preventiva? Rev. Ann Mes. Fam. 3 (4): 331-8. doi:
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Romero -Martín M, Gómez-Salgado J, Robles-Romero JM, Jiménez-Picón N, Gómez-Urquiza JL, Ponce-Blandón JA. Systematic
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22):3734-3746. doi: 10.1111/jocn.15015. Epub 2019 Aug 14. PMID: 31342576.
Sitzman V, Watson Jean (2017) Watson’s Caring in the Digital World A Guide for Caring When Interacting, Teaching, and
Learning in Cyberspace. Springer Publishing Company.
Tehranineshat B, Rakhshan M, Torabizadeh C, Fararouei M. Compassionate Care in Healthcare Systems: A Systematic Review.
J Natl Med Assoc. 2019 Oct;111(5):546-554. doi: 10.1016/j.jnma.2019.04.002. Epub 2019 May 4. PMID: 31060872.
Stewart David, Burton Erica, White, Jill. (2018). La salud es un derecho humano acceso, inversión y crecimiento económico.
Consejo Internacional de Enfermeras.
Zirak M., Ghafourifard M., Aliafsari E. (2017) Patients’ Dignity and Its Relationship with Contextual Variables: A Cross- Sectional Study. Journal of Caring Sciences, 2017, 6(1), 49-57. doi:10.15171/jcs.2017.006