Bases neurobiológicas y psicológicas de la compasión y empatía compasiva.
Estudios neurobiológicos de individuos, respecto a la compasión muestran cambios en la activación autonómica, en niveles de neurotransmisores como oxitocina y vasopresina, y en estructuras cerebrales como la corteza frontal, cingulada anterior, prefrontal medial, ínsula y sustancia gris periacueductal, respecto a controles que actúan sin compasión incluso siendo empáticos.
La actitud compasiva, tiene un gran impacto en quien la recibe, puesto que en dichos pacientes que reciben actitudes compasivas se ven cambios biológicos, como modificaciones epigenéticas que influyen en su desarrollo neurológico y emocional, especialmente en etapas tempranas de la vida.
Se han identificado obstáculos para la expresión de la compasión, como la falta de tiempo, recursos, personal y el burnout en los profesionales de la salud. También se ha debatido el concepto de "fatiga por compasión".
Intervenciones basadas en la compasión:
Se han diseñado programas para trabajar la compasión, mostrando resultados positivos en la reducción de síntomas depresivos, estrés, ansiedad y en la mejora de la comunicación entre pacientes y profesionales. Pero los resultados de estas intervenciones no son concluyentes.
