Introducción
Volpato R. et al, (2020) señala que la espiritualidad es un término amplio, con un significado a menudo asociado con la religiosidad. La palabra espiritualidad se deriva del latín “spiritus” que significa aliento, viento o respiración. Está vinculado a la subjetividad humana en la búsqueda de sentido, de sentido para todo en la vida, que puede estar asociado o no a la religiosidad. Desde la década de los 1990 se agregó como una dimensión del concepto de salud de la OMS. (p.52)
La UCI es altamente estresante para los profesionales de salud, el paciente y su familia, por la dinámica y condición crítica de los pacientes y el alto uso de tecnología, lo que hace que las acciones se concentren en lo psicobiológico para mantener la vida y se dejan de lado aspectos espirituales. Los cuidados espirituales no son vistos por los profesionales como cuidados básicos de la atención de salud. Otro aspecto es que las condiciones críticas del paciente y los distintos equipos tecnológicos que no permiten la verbalización del paciente, se rompe la conexión de la persona con su entorno, lo que hace más vulnerable y frágil en este ambiente de cuidados intensivos.
La percepción del paciente está influenciada por la relación interpersonal con el equipo de salud, las necesidades satisfechas y las expectativas alcanzadas durante el proceso de hospitalización, el enfrentamiento de los profesionales de salud con la alta tecnología y gravedad de las personas expone a un mayor riesgo de deshumanización.


