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Dolor total y duelo en profesionales

Dolor Total

El dolor total fue planteado por primera vez por la Dra. Cicely Saunders, quien describió el sufrimiento como una experiencia multidimensional que integra las dimensiones físicas, psicológicas, sociales y espirituales de la persona.  

Ella se basó en su experiencia con las personas a fin de vida, por lo que se convirtió en el elemento central en la práctica de los equipos interdisciplinarios que se dedican a los cuidados paliativos.  
En este sentido, el dolor total conlleva el dolor físico, el cual puede intensificarse en base a la angustia emocional, y con ello agravar tensiones sociales y tocar el sentido espiritual, por lo que el alivio requiere de una intervención integrada y holística. Por lo tanto, cuando estamos en presencia de una persona que tiene dolor total (sufrimiento), esta no solo puede tratarse con fármacos, sino que esa persona requiere de atención a su biografía, sus vínculos y su sentido de vida. 
 
Por ello, la atención y cuidados hacia estas personas deben ser considerando las dimensiones interrelacionadas: físico, psicológico/emocional, social y espiritual, lo que demanda una evaluación clínica que considere historia personal y red de apoyo, además de síntomas y hallazgos clínicos que se puedan presentar. 

Es relevante considerar que el dolor total se reduce con vínculos clínicos que integran presencia auténtica, validación del sufrimiento y acciones concretas de alivio, por lo que la comunicación compasiva sostiene este proceso al reconocer a la persona en su totalidad y construir confianza y seguridad relacional. Por lo mismo, el personal de salud debe incorporar la práctica de escucha activa, coordinación interprofesional y sensibilidad ética que favorezca la disminución de componentes no físicos del dolor total, con impacto en bienestar y adherencia al cuidado de las personas y sus familias. 

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Acciones clínicas y organizacionales

  • Evaluación integral
    Los integrantes del equipo de salud deben realizar una valoración integral que identifique síntomas físicos, estados emocionales (ansiedad, miedo, vergüenza, culpa, desesperanza, rabia, pena), dinámicas familiares y necesidades espirituales que favorezcan una mayor precisión diagnóstica del sufrimiento y dolor de la persona, de manera de orientar planes de cuidado más efectivos, seguros, de calidad y oportunos. 
  • Intervenciones combinadas
    El control efectivo del dolor total debe integrar analgesia, apoyo psicoterapéutico, trabajo social y acompañamiento espiritual, el cual debe estar coordinado por equipos que comparten lenguaje y metas de alivio en común, lo que conlleva una comunicación efectiva y compasiva, hacia la persona y sus familiares. 
  • Formación de equipos
    Este tipo de acompañamiento integral y compasivo requiere de un entrenamiento a profesionales de la salud, en el área de la comunicación compasiva y una valoración holística de manera de fortalecer la implementación práctica del modelo de C. Saunders. 

Duelo Profesional

El duelo profesional se refiere a las respuestas emocionales y relacionales de quienes trabajan en salud ante la muerte, el sufrimiento y la pérdida en contextos clínicos. Este concepto ha sido ampliamente considerado en la salud ocupacional actual, especialmente después de la pandemia.   
El duelo profesional no solo considera la tristeza o pesar por la pérdida de un paciente, sino que también incluye la tensión ética, fatiga por compasión, desgaste emocional y, en casos en que el luto se prolongue, síntomas de ansiedad o desregulación que afectan el desempeño y el bienestar del profesional, que puede llevarlo a desarrollar el Síndrome de Burnout. 

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Tomado de Antra Studio https://antrastudio.com/

Profundizar

R. Neimeyer y G. Wonden

Para los expertos como R. Neimeyer y G. Wonden, los profesionales deben trabajar sus duelos o pérdidas a través del desarrollo de tareas personales que les permitan reconstruir un mundo de significados, y con ello su propio ser.   Por lo tanto, se debe reconocer que los profesionales pueden sentir la pérdida y el dolor que ello conlleva, ya que puede significar una crisis de sentido, necesitando de un trabajo que implica la reconstrucción de narrativas personales y la descripción de sus relacionales transpersonales, que permitan integrar lo ocurrido. Este trabajo ayuda a conceptualizar cómo los equipos resignifican muertes y eventos críticos, evitando la “desconexión moral” que compromete la atención de calidad y humana, promoviendo prácticas reflexivas de los funcionarios. 
 
Según Wonden, los desafíos que se deben trabajar son:  
- Aceptar la realidad de la pérdida en el ámbito laboral. 
- Ser capaces de expresar el dolor y compartir las emociones.  
- Adaptarse a un entorno sin la persona  
- Recolocar emocionalmente a la persona fallecida y seguir viviendo. 
 
En este mismo sentido, se recomienda en el contexto clínico realizar rituales de despedida o cierre afectivo, debriefing entre las personas que participaron de la atención, supervisión de profesionales jóvenes u cuyo vínculo con el paciente pudiera causarle mayor dolor. Esto facilitaría la elaboración de la perdida dentro del equipo, considerado un núcleo de confianza y apoyo.  
A lo anterior, Vega et al. proponen estrategias de afrontamiento y soporte organizacional (psicoeducación, espacios de reflexión, protocolos de acompañamiento), con foco en ética del cuidado y prevención de desgaste profesional. 
 
Es relevante al interior de los equipos considerar los factores de vulnerabilidad que pueden tener los profesionales y que pueden complejizar la elaboración del duelo. Entre ellos se describen la alta exposición a muerte y sufrimiento de algunas unidades de atención a pacientes, cargas asistenciales intensas y conflictos éticos que se asocian a mayor probabilidad de duelo complicado, fatiga por compasión y estrés moral en equipos clínicos. 
A esto se suma la escasez de espacios de apoyo estructurados de reflexión al interior de las unidades e instituciones de salud, que incrementa el riesgo de malestar y compromiso de la calidad de vida y salud de los funcionarios, lo que impacta en la calidad del desempeño laboral y atención que ellos brindan a las personas bajo su cuidado y atención.  

Programas de cuidado del profesional

La evidencia destaca el desarrollo de intervenciones psicoeducativas sobre duelo, la creación de rituales de despedida al interior de las instituciones, desarrollo de círculos de apoyo y protocolos de comunicación compasiva. A lo anterior se suma el desarrollo de actividades que promuevan el entrenamiento en la compasión y la atención plena, a través de sesiones de mindfulness, lo cual, como se planteó en la sesión anterior, permite reducir fatiga por compasión y mejorar la regulación emocional, facilitando la elaboración del duelo en equipos clínicos. 

Componentes clave

Los componentes clave de un abordaje efectivo en instituciones de salud son:

  • Evaluación integral del riesgo al interior de los equipos.
  • Mapear eventos críticos que se presentan en la unidad, como son las muertes complejas, conflictos éticos, pacientes pediátricos o que hayan desarrollado fuertes lazos con el equipo. 
  • Detectar señales tempranas de duelo complicado en el personal, como son las conductas de evitación, hiperactivación, discurso de despersonalización o manifestación de cansancio emocional prolongado.
  • Creación de estructuras de apoyo a los profesionales, a través de actividades recreativas o de autocuidado, especialmente el desarrollo de cierres de caso (debriefing post evento), con enfoque en aspectos psicoemocionales de los profesionales. Se puede trabajar en base a la siguiente pregunta: ¿Qué me pasa a mí con la pérdida de este paciente?
  • Creación de rituales y reconocimiento, para lo cual se recomienda la creación de memoriales clínicos breves, cartas de cierre, prácticas simbólicas que validen la pérdida, y cuyas actividades sean significativas para todos los que participen en ellas.  

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