Escucha activa
La escucha activa se ha definido como la capacidad de prestar atención plena, empática y consciente a lo que la otra persona expresa, tanto verbal como no verbalmente, con el objetivo de comprender su mensaje en profundidad y responder de manera adecuada.
En la escucha activa y autentica, estamos disponible para el otro, usamos al responder un lenguaje del corazón, amoroso, respetuoso, que valora y aprecia al otro. Lo que facilita una escucha compasiva que acoge la historia del otro sin juicio, permitiendo la expresión de emociones positivas y negativas. La escucha se convierte así en un acto de sanación.
Otto Scharmer (2007), señala los niveles de la escucha activa, estos son:
| Nivel 1 | Escucha descargante: ya sé lo que vas a decir. Estoy esperando mi turno para hablar. |
| Nivel 2 | Escucha factual: te escucho para extraer información. Estoy tomando datos. |
| Nivel 3 | Escucha empática: intento ver el mundo desde tu lugar. Me pregunto: ¿cómo se siente esto para ti? |
| Nivel 4 | Escucha generativa: estoy presente con todo mi ser. Sostengo un espacio donde algo nuevo puede emerger. |
La escucha activa implica prestar atención plena, consciente y empática a lo que la otra persona dice, incluyendo su mensaje verbal y no verbal, con el objetivo de comprender profundamente su perspectiva, no solo oír palabras. Para una escucha activa, debe darse una actitud empática que permita al profesional comprender cómo está viviendo la persona su proceso de salud o enfermedad. Durante la escucha empática, es frecuente que el profesional responda con frases cortas, ajustadas al contexto y con relativa frecuencia. Además de transmitir “Te estoy entendiendo”. La escucha lleva inherente la condición de receptividad, es decir, una actitud abierta, interesada, atenta en relación con los mensajes emitidos por la persona en vulnerabilidad.
Para escucha se sugiere hacer una micropráctica de centrado y respiración previa al contacto con la persona. Se sugiere realizar microprácticas de Tich Nhat Hanh es reverenciar la vida, felicidad verdadera, amor verdadero habla amorosa y profunda, nutrición y sanación. (Sitzman, K Watson, J, pp.32), estas implican abrirse a nuevas formas de conocer y actuar en el flujo de conciencia de caritas. Una micropráctica es la respiración: Respirar y relajarse, se deben dejar a un lado sus propias distracciones de forma consciente, si se distrae se sentirá atraído por otras cosas: algo es más importante que la otra persona. Esta distracción puede comunicarse de forma no verbal y perjudica su imagen como un profesional de enfermería auténtico y afectuoso.
Watson, 2022, invita a una micropráctica de pintar con color y señala que, si el dolor, cansancio, enojo, desesperación, preocupación están presentes, podemos ahí poner una pintura de amor -bondad y ecuanimidad encima, libera y absorbe aumenta la vibración energética, esto es respiración consciente y saber escuchar.





